UN PASO IMPORTANTE EN LA LUCHA CONTRA LA IMPUNIDAD EN AMÉRICA LATINA:


En Chile se encamina la solución al pedido de extradición de Fujimori


Por Sara Cuentas

El dictamen emitido por la fiscal suprema de Chile, Mónica Maldonado y entregado en el palacio de tribunales, el pasado 7 de junio, recomendando la extradición de Alberto Fujimori, ha sido reconocido por las familias de las víctimas, las y los defensores de derechos humanos y por todas las personas que hemos apostado siempre por la democracia y el estado de derecho en el Perú como un paso importante en la lucha contra la impunidad en América Latina.

El informe de la fiscal Mónica Maldonado, desconoce todos los argumentos de defensa de Fujimori y afirma que está probada la comisión de los crímenes que se indican y que el extraditable tuvo participación directa en la consumación y ocultamiento de esos actos ilícitos. Considera que hay indicios suficientes de su participación en las violaciones de derechos humanos de La Cantuta y Barrios Altos, la ilegal indemnización entregada a Montesinos, los sobornos y otros cargos de peculado que justifican su extradición para ser juzgado ante tribunales peruanos. Si bien, esta opinión no es vinculante, pues no obliga al juez supremo Orlando Álvarez a emitir sentencia en el mismo sentido, es fundamental porque ilustra y direcciona el fallo a favor de la extradición.

Es necesario recordar que, durante los diez años en los que Alberto Fujimori fue presidente de Perú (1990-2000), organismos de derechos humanos documentaron miles de casos en los que las fuerzas armadas cometieron violaciones de los derechos humanos. Que durante su mandato, hubo ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, tortura, malos tratos, amenazas de muerte, hostigamiento, detenciones arbitrarias y juicios injustos. Esta realidad evidenció el carácter generalizado y sistemático de estas violaciones y las convirtió en crímenes de lesa humanidad en virtud del derecho internacional, como bien lo señaló Amnistía Internacional.

A diferencia de lo ocurrido con los gobiernos de la década de los ochenta en el Perú, durante los dos períodos de gobierno de Alberto Fujimori, y particularmente desde el 5 de abril de 1992, se dio una relación funcional entre poder político y conducta criminal, tal como afirmó la Comisión de la Verdad y Reconciliación en su Informe Final. Desde el gobierno de Fujimori, de manera intencional y progresiva, se organizó una estructura estatal para controlar todos los poderes del Estado, utilizando procedimientos formales/legales que aseguraron la impunidad para actos violatorios de los derechos humanos, primero, y de corrupción después.

Durante los diez años en que Alberto Fujimori estuvo en la presidencia se impidió deliberadamente la investigación de miles de casos de graves violaciones de derechos humanos, encubriendo y obstaculizando la sanción de los responsables. Estos crímenes rara vez fueron objeto de investigación. Como consecuencia de ello, se protegió una política de violación de los derechos y emitiendo leyes cuyo único objeto fue la impunidad.

La impunidad, que había sido una práctica institucionalizada se legalizó el 14 de junio de 1995. El Congreso de la Nación promulgó una ley de amnistía en virtud de la cual se concedió una amnistía general a todos los miembros de las fuerzas armadas y a los civiles que habían sido denunciados, investigados, acusados, juzgados o condenados, o que cumplían penas de prisión, por violaciones de derechos humanos cometidas entre mayo de 1980 y el 15 de junio de 1995. De esta manera, el gobierno de Alberto Fujimori se aseguró de que las familias y víctimas de las graves violaciones de derechos humanos atribuidas a miembros de las fuerzas armadas no pudieran obtener ni verdad ni justicia.


Además, la intimidación y las amenazas de muerte formaron parte de la vida cotidiana de las y los defensores de los derechos humanos en el país. Ellos/as, las víctimas y familiares, que presentaban quejas sobre los abusos de las fuerzas de seguridad, vivían en un perenne clima de temor. Las/os defensores de los derechos humanos lo sintieron intensamente como resultado de las repetidas acusaciones del Presidente Fujimori y otras autoridades, quienes les imputaron complicidad con los grupos terroristas.

Otra de las violaciones de derechos humanos, cometidas por el gobierno de Fujimori, que afectaron directamente a más de 250 mil mujeres, fue la aplicación de una campaña sistemática de esterilización de miles de mujeres en las zonas más deprimidas del país. A lo largo de los años 1996, 1997 y 1998 estas mujeres fueron esterilizadas, muchas de ellas sin su consentimiento. Así lo reveló el informe “Nada personal” elaborado por el Comité de América Latina y del Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos (CLADEM), coordinado por Giulia Tamayo, abogada e investigadora en derechos humanos, y basado en casos de mujeres totalmente identificados.

El informé reveló que el Gobierno de Alberto Fujimori estableció metas numéricas de usuarias a nivel nacional exclusivamente para el método de anticoncepción quirúrgica y que estas intervenciones se hicieron con presión y estímulos a los establecimientos de salud y al personal médico para el cumplimiento de dichas cuotas, y con engaños, coacciones y promesas incumplidas hacia las mujeres, lo que propició violaciones de los derechos humanos. Dichas metas, según revelaron funcionarios de alto nivel, eran conseguir 100.000 esterilizaciones el año 1996, 130.000 el 97 y 165.827 este año.
Las violaciones cometidas durante el gobierno de Alberto Fujimori entre los años 1990 y 2000 constituyen crímenes contra la humanidad, es decir, en agravio toda la humanidad; y el derecho internacional reconoce como tales, entre otros crímenes, la práctica generalizada o sistemática del homicidio, la tortura, el encarcelamiento arbitrario y la desaparición forzada de personas.

En este sentido, todos los Estados, incluidos Chile y Perú, tienen la obligación de investigar y, en su caso, de procesar y castigar a las personas responsables de haber cometido u ordenado cometer crímenes contra la humanidad y de colaborar en su aprehensión, detención, extradición y castigo.

Desde que Alberto Fujimori fue detenido en Chile el 7 de noviembre de 2005, a pedido de las autoridades peruanas, tanto las familias y sobrevivientes de la masacre de Barrios Altos, como las de las víctimas de La Cantuta, y millares de otras personas, que fueron víctimas de violaciones a sus derechos fundamentales o perdieron a sus seres queridos, esperan que por fin se haga justicia.

Ahora, la decisión sobre el pedido de extradición depende de la Corte Suprema de Chile y esperamos que tome en cuenta la valoración de la fiscal Maldonado para impedir que Fujimori continue protegiéndose bajo el manto de la impunidad.

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Sobre Fujimori, Kissinger y la ilusión de la justicia




Por Verónica Díaz Cerda

Después de la histórica detención de Pinochet en Londres, quisimos creer que los dictadores habían sido derrotados, que nuestros muertos y desaparecidos le habían ganado al olvido y a la amnistía, que los responsables de genocidios, masacres, torturas y otros crímenes contra la humanidad ya no eran intocables, que ya no podrían pasear tranquilos por el mundo porque la mano de la justicia era ahora más poderosa que sus mantos de inmunidad.

Pero los Fujimoris y los Kissingers siguen paseando imperturbables, sin atisbos de miedo ni arrepentimiento, casi siempre con una sonrisa, burlando a la justicia. Y aunque la fiscal de la Corte Suprema, Mónica Maldonado, por fin acaba de recomendar la extradición del ex presidente peruano –decisión que seguramente ratificará el fiscal Orlando Álvarez- lo cierto es que el autor de la política masiva, sistemática e institucionalizada de violaciones a los derechos humanos de nuestro vecino país, vive en Chile desde más de un año y medio, en una cómoda casa de Las Condes. Impasible, con libertad bajo fianza, se le ha visto comprando yogur en el supermercado, visitando Pucón y Rancagua o jugando golf.

Henry Kissinger, en tanto -el ex secretario de estado norteamericano y el mismísimo que recibió paradójicamente el Premio Nobel de la Paz- se pasea tranquilo por Londres o Paris dictando conferencias sobre las relaciones internacionales. Impertérrito frente las acusaciones por la matanza, mutilación, tortura y desplazamiento forzoso de poblaciones civiles en Vietnam, Laos y Camboya hace más de tres décadas. Impávido frente a las acusaciones que lo vinculan con el asesinato del general chileno René Schneider y el apoyo explícito otorgado a Pinochet, revelado no sólo por los archivos desclasificados por el estado norteamericano, sino también por la meticulosa investigación de Christopher Hitchens, uno de mis periodistas favoritos.

No obstante las evidencias, la petición del juez Baltasar Garzón de interrogar a Kissinger por el apoyo a Pinochet, fue rechazada. Las treinta preguntas que el juez Juan Guzmán le envió para indagar más sobre su relación con el General Pinochet, jamás obtuvieron respuesta. Está claro, en todo caso, que Chile y muchos otros estados, incluso con evidencias en la mano, nunca osarían pedir u otorgar la extradición de un ex secretario norteamericano.


En el caso de Fujimori, cualquiera sea su destino desde ahora, y más allá de los aplausos que pueda desencadenar la inminente resolución de la Corte Suprema de Chile, no hay que olvidar que su juicio de extradición ha tardado casi dos años. Y que pese a la existencia de una orden de captura internacional y de los instrumentos legales para hacerla efectiva, no fue expulsado inmediatamente del país para someterlo a jurisdicción de los tribunales peruanos. ¿Por qué?...porque tanto el entonces gobierno de Lagos como el de Bachelet ahora, quiso y quiere ahorrarle los “costos políticos” de una eventual extradición a su homólogo peruano y de paso afianzar las relaciones bilaterales entre ambos países, que siempre han estado atribuladas por el conflicto de la delimitación marítima y terrestre.

Aunque Bachelet ha dicho que el gobierno respetará la decisión final del máximo tribunal de justicia, Alan García no se da por aludido y continua enviando mensajes - casi subterfurgiamente- a La Moneda, diciendo que una extradición significaría tensionar al máximo las relaciones entre ambos países, según nos cuenta el diario La Tercera en su edición del viernes 8 de junio. El mismo periódico asegura que “hay quienes en la Concertación ven en la permanencia de Fujimori en Chile una eventual herramienta de negociación con Lima” debido al complejo escenario por las que atraviesan las relaciones bilaterales.

Análisis políticos preliminares apuntan a la improbabilidad de que el juez Álvarez rechace el informe de la fiscal y no de luz verde a la extradición. No obstante, es de esperar que en su decisión final incluya los delitos de violaciones a los derechos humanos- la matanza de “La Cantata” y la masacre de Barrios Altos, ya considerados por la fiscal- puesto que las acusaciones que sean excluidas en Chile no podrán ser utilizadas por los tribunales peruanos.

El juez Guzmán denunció no hace mucho presiones por parte del ministerio de justicia cuando investigaba a Pinochet, pese a las declaraciones de buenas intenciones de Lagos y a la supuesta independencia de los tribunales chilenos. ¿Podemos confiar entonces en las palabras de Bachelet que descartan cualquier acuerdo político entre Santiago y Lima?

Queremos seguir creyendo, pese a que la realidad nos muestra que el estado chileno y otros tantos ratifican normas internacionales de derechos humanos por razones puramente instrumentales. Que suscriben tratados simplemente para no ser excluidos de la comunidad internacional o porque a sabiendas de que el derecho internacional carece de un mecanismo efectivo de imposición, adoptan normas para esconder más abusos. Queremos seguir confiando, pese a que la realidad nos confirma tristemente una de los principios de las relaciones internacionales: que los estados son actores egoístas y racionales, que buscan estratégicamente maximizar sus propios intereses y que, al fin y al cabo, vivimos en un sistema anárquico, donde no hay una autoridad central y gana la ley del más fuerte.

Sí, queremos seguir creyendo que los dictadores están para ser derrotados, que nuestros muertos y desaparecidos le ganarán un día al olvido y a la amnistía, que los responsables de genocidios, masacres, torturas y otros crímenes contra la humanidad ya no serán intocables, que ya no podrán pasear tranquilos por el mundo porque la mano de la justicia será ahora más poderosa que sus mantos de inmunidad.

Verónica Díaz C.
Fotografia: AFP

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Tiempo Perdido (¿?????)


Por Carolina Ruz

Quisiera contar mi experiencia personal en torno a mi regreso a Chile, con dos niños pequeños en los brazos. Antes que nada no me considero una caso de asistencia social, aunque a veces si necesito un apoyo mas allá de mis fronteras doméstica que me recuerde que el papel de socialización que realizo cada día, lo han realizado miles de otras mujeres en la historias de este siglo. Y que al igual como tantas otras mujeres reflejo una condición de la división social del trabajo (separación entre mundo privado y mundo público)
Porque una de las cosas que me ha pasado es que no tengo tiempo y a estas alturas pareciera asumir el concepto de tiempo que tiene el sistema capitalista, es decir que el tiempo dedicado a la maternidad es tiempo perdido en el mercado productivo. Que lo asuma no quiere decir que estoy de acuerdo con esto. El tiempo dedicado al cuidado de mis hijos me deja un margen estrecho al final del día que no alcanza a ser utilizado en mis intereses (leer una novela, estudiar, escribir o entrar a las páginas de Internet que me interesan), pero que sin embargo es un tiempo que considero importantísimo.

Si las madres pudiéramos entrar en las estadísticas sobre el uso del tiempo al igual como entramos en las estadísticas sobre participación en la fuerza de trabajo, (las encuestas de uso de tiempo son una herramienta eficaz para medir pobreza.), se podría visualizar cotidianamente el esfuerzo de organización, de stress y de horas de trabajo que aportamos a la sociedad.
Al ser un caso estadístico, es importante resaltar la importancia que tiene el tiempo que utilizamos en las labores asociadas a la reproducción social, lo que revela entre otras cosas, las capacidades y necesidades individuales que tenemos cubiertas por el Estado y las que no cubre este sistema social (más importa que lo cubra el Estado que el Mercado). Estas necesidades bien pueden y deben estar traducida en derechos sociales y ciudadanos (acceso a transferencias estatales, políticas de conciliación trabajo y vida familiar, y la repartición igualitaria del trabajo de cuidado familiar con los hombres).

Pero ¿que me pierdo?; pues pierdo probabilidades de encontrar mejores trabajos (y mejores oportunidades de recreación, de encuentros con amigas,…), y la otra pregunta central es ¿que probabilidad tengo de ejercer plenamente en el plano laboral mis capacidades profesionales al igual que un hombre?.

¿Cual es la responsabilidad central que te asigna la sociedad como madre?: la respuesta es el cuidado de los hijos, pero para efectuar ese cuidado tenemos que sacrificarnos tanto? ¿O la Sociedad en su conjunto debe hacer un esfuerzo por compensar la función de cuidado que ejercen las mujeres en el plano de la familia?

En una Encuesta reciente que realizó el Instituto Libertad y Desarrollo en Mayo, con una muestra de 500 hogares con hijos menores de 18 años en la región metropolitana, cuando se pregunta si a juicio de los entrevistados cuáles instituciones tienen mas peso en el fortalecimiento de la familia; ( si la iglesia, los medios de comunicación, los tribunales de justicia, la legislación vigente, o el congreso ) resulta que, un 56% piensa que es la Iglesia quien es responsable del fortalecimiento de la familia. Lo que sigue, en otro ítems de la encuesta es una pregunta acerca de el futuro de los hijos y un 69% de la muestra piensa que lo mejor es que la madre trabaje tiempo parcial y un 38% que la madre no trabaje ( ¿????)

Signos de interrogación me llevan a cuestionarme tales convicciones acerca del rol que tienen las madres en el futuro de los hijos y la disyuntiva entre sus vidas personales y la vida para los otros. Porque por ultimo yo podría pensar ¿Quien es la iglesia para decirme a mi , que lo más importante de mi vida es la función que realizo con mis hijos?. Frente a esto yo puedo hacer dos cosas: acatar ese mandato al cual no adhiero y no cuestionarme nada de nada, porque así lo dicen “las instituciones” o simplemente indagar en otras fuentes menos cercanas al conservadurismo. Yo creo que en Chile existen esos dos caminos alternativamente opuestos de pensarse en la realidad: acatar la responsabilidad y el rol que te asignan las instituciones más importantes de la sociedad, es decir asumir a la sociedad patriarcal o buscar la forma de ejercer mis derechos de ciudadana. Lo que implica también reencontrarme con un conocimiento sobre la realidad de las mujeres que específicamente está más cercano al feminismo que a otro tipo, pero que esta mucho mas lejos de las ciudadanas de este país.

Para concluir quisiera decir que creo que la inmensa mayoría de las mujeres madres lo que busca es compatibilizar la vida laboral con la vida familiar, pero compatibilizar significa para las mujeres trabajar menos y por ende ganar o no ganar lo mismo?. Porque resulta que lo que están diciendo las estadísticas es que a igual trabajo de los hombres recibimos menos salarios. Entonces se nos pagará lo mismo?, y por último: A todas por igual?, sin diferenciar nivel educativo, capital cultural y capital social?
CAROLINA RUZ
CR1 Instituto de estudios cercano a los sectores conservadores del país

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Movimientos ciudadanos: Una nueva forma de hacer política

Por Inés Cheuquelaf Bradasic


Hace un par de semanas asistí junto a otras compañeras del Colectivo Hijas de la Tierra a una conferencia que dictó el sociólogo alemán Ulrich Beck en Barcelona. Más allá de las molestias propias de la traducción simultánea... no pude dejar de sorprenderme y coincidir con los lúcidos planteamientos del ideólogo de la sociedad del riesgo.

La sociedad del riesgo es el nombre que Beck pone a la generación postindustrial en donde los medios de dominación cambian a raíz del fin de la modernidad. Hecho que viene aparejado con el fenómeno de la globalización. Beck, plantea estos cambios a través de diversos tipos de revoluciones: la microelectrónica, la femenina, la ecológica y la socio-política.

Sin duda el trabajo como actividad ha cambiado. Sino sólo pensemos en las horas que pasamos frente a un ordenador. En la mayoría de los casos la actividad profesional se ejerce desde lo digital. la “industrialización clásica” paso a segundo plano y se desarrolla notablemente la plataforma del trabajo-virtual.

Las mujeres van ocupando otros espacios que antes les eran absolutamente ajenos. Avanzamos hacia “lo público”, tanto en el plano laboral y socio-político. A este hecho, se suma el crecimiento de la preocupación colectiva por el medio ambiente. En la actualidad el calentamiento global y sus consecuencias, son tema primordial para las agendas políticas y sociales de muchos países del mundo.

Ahora, ¿cómo confluyen estas “revoluciones”?... está pregunta da lugar – a mi parecer – al fenómeno más notorio de la sociedad del riesgo: el nacimiento de movimientos ciudadanos como alternativa al rol del estado moderno y la conformación política que le es propia.

Los ciudadanos ya no esperan que sus gobiernos tomen el rol “paterno-protector”, ahora son ellos mismos quienes se movilizan por las distintas demandas que las organizaciones políticas de la época moderna no han sido capaces de resolver.

El papel de los medios de comunicación, hace que los ciudadanos estén al tanto de lo que pasa a uno como a otro lado del planeta. Somos conscientes de que tanto una guerra de carácter étnico como la de los Balcanes; o de dominación como en Irak; o una catástrofe natural; o un atentado terrorista están a la vuelta de la esquina y en cualquier momento pueden tomar como escenario nuestra propia existencia.... aquí se genera la toma de consciencia del riesgo, los riesgos que corremos cada día.

Es cierto, vivimos con miedo, y este sentimiento despierta la necesidad de controlar todos los aspectos de nuestras vidas. Nos volvemos hacia nosotros mismos. Somos más individualistas. Las relaciones sociales cambian. Reflejo de ello es la mutación de la familia tradicional como núcleo de la sociedad.

Sin embargo, no todo es miedo. Aparece una nueva forma de hacer política.... las organizaciones ciudadanas levantan la voz para reclamar lo que las organizaciones tradicionales como los gobiernos y los partidos políticos no han escuchado.

El movimiento okupa como una alternativa de vivienda y de autogestión cultural en una sociedad donde la especulación inmobiliaria crece y crece. Los medios de comunicación social alternativos que recogen las inquietudes de colectivos de personas (¡como nosotras!) y que no tienen espacio en los grandes consorcios de comunicación masiva. Organizaciones ecologistas (GreenPace, WWF), asociaciones sin fines de lucro como las Ong's que miran fundamentalmente al tercer mundo, asociaciones de Software Libre, que hacen la guerra al imperialismo informático y la brecha digital.

Estas organizaciones ciudadanas - y muchas más- se constituyen en la actualidad como la alternativa de una sociedad que abandona los patrones propios de la modernidad para hacerse cargo de sus problemas más inmediatos.

A pesar de todo el riesgo y el miedo que provoca, hay ganas de luchar.... la ACCION CIUDADANA es reflejo de ello.

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¿Que pasó con el Transantiago?

Por Carolina Baeza

Imposible no enterarse de la caótica situación que se vive en Santiago de Chile con lo del transantiago aunque se viva fuera, y no por las noticias donde de hecho no he visto nada (en España), sino por la queja constante de familiares y amigos, por los e-mails cadena con presentación PowerPoint adjuntas que muestran chistes alusivos a. Es que es el chiste irónico de la temporada. Al principio, cuando escuchaba las primeras quejas desconectada completamente de la situación real pensaba "típica resistencia al cambio" porque no podemos negar que somos resistentes, nos cambian el color de la micro y ya estamos alegando... me hace recordar al colectivo de empresarios de micros que paralizaban el país con las huelgas para oponerse a los cambios propuestos por el gobierno para mejorar el servicio. Se aferraban a su sistema arcaico de transporte público ejerciendo el poderío que tienen dejando a todo el mundo sin poder desplazarse. Y yo y mucha gente pesabamos que era obvio cambiar, si las micros estas son una vergüenza nacional, máquinas viejas, choferes corriendo por cortar un boleto, conductores "multifuncional" que manejan, cobran, vigilan el orden dentro de la micro... en esas condiciones no había chofer con buen humor posible! y ni hablar de las horas extras, de los que conducen sin haber dormido, de las carreras que ponen en peligro a la ciudadania, de las peleas e intercambios de insultos entre pasajeros y choferes, entre pasajeros y pasajeros, entre choferes y peatones, choferes y choferes... es que era un desastre! estábamos acostumbrados pero eso no lo hacia menos desastroso.
Y lo que no entiendo es como es posible que esa situación se prolongara tanto tiempo, si todos los empresarios, políticos y gente relacionada al tema, seguro que se han pegado su buen viaje a Europa donde esta a la vista de todos que OTRO sistema de locomoción colectiva opera exitosamente; sin estrés para el chofer, con buenas máquinas, con un ticket integrado que sirve para metro, bus, ferrocarriles... que se paga antes de subir, con descuentos según la cantidad..y todos tan tranquilos viajando contentos (no es cierto porque como la queja es como inherente a nuestra condición humana, incluso aquí en Europa la gente se queja...a veces de llena) ¿por que si todos conocen esta realidad no la copiaron antes para nuestro país? era sólo copy y paste!. No sé si peco de ingenua, entiendo que la inversión es grande pero esta no es una cuestión irrelevante o de baja prioridad.
Se hicieron intentos antes, es verdad, de a poco, con ridículos resultados; pusieron un cobrador automático en el pasillo, no sirvió porque se producían atascos y el chofer terminaba cobrando igual. Entonces hicieron una casucha al lado del chofer donde se ponía el "cobrador humano", un señor sentado que cobraba, se creó un nuevo empleo... y el resultado un montón de recursos gastados en soluciones parches para terminar mandando al cobrador humano a su casa y volver a donde estabamos. Así que la gran reforma vino con el transantiago, en el que todos tenían muchas espectativas. ¿Pero que pasó?, por lo visto y oído (e intento ser cautelosa porque no lo he experienciado personalmente pero confió en la gente sensata de la cual me llegan los comentarios)más que facilitar las cosas han vuelto un caos la ciudad, ¿porque no se hacen bien las cosas de una vez por todas? no dudo que haya buena voluntad, pero ¿es que faltan profesionales preparados para planificar y poner en marcha un proyecto de tal envergadura? NO!, en Chile hay más gente preparada que puestos de trabajo, entonces ¿por qué mostramos la hilacha siempre que queremos subirnos a la caravana del desarrollo?. Estimado gobierno, ojala se arregle esta situación pronto, porque los que reciben las criticas andarán deprimidos y cabisbajos, pero van en auto hasta sus puestos de trabajos, la mayoría de los chilenos no. y olé por el metro que creo que ha puesto el hombro frente a la crisis.
foto: de un mail cadena que me llegó.

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La politica de la Verguenza Ajena

Por Carolina Baeza
...La bronca fue constante durante el intercambio de intervenciones entre el presidente y el portavoz del PP, todo a raíz de la pregunta del senador 'popular' sobre la nueva situación penitenciaria del preso etarra José Ignacio de Juana Chaos..."Uno tiene la impresión de que aquí no se quiere escuchar nada. Es la impresión que espero que tenga la sociedad española que nos está escuchando. Esto es una vergüenza, señorías, es una vergüenza. Como representantes de los ciudadanos españoles no podemos dar esta imagen que estamos dando. Lo digo como lo siento, señorías. Ha hablado el señor García-Escudero, tiene la palabra el presidente del Gobierno, les guste o no les guste", dijo airado Javier Rojo, Presidente del Senado... La Vanguardia 7 de marzo 2007.


La noticia estrella de hoy en la prensa española no es más que la gota que revalsa el vaso de una seguidilla de situaciones que muestran una tendencia a hacer politica con formas vulgares, que empañan el fondo (si lo hay) y en donde la falta de consistencia y la falta de voluntad de acuerdo se maquillan con insultos y descalificaciones rimbombantes y que generan al menos en mi, la incomoda sensación de verguenza ajena...


Ya habia comentado con mi entorno cercano lo desagradable de este estilo, muy recurrente en el partido de la oposición (PP), de manifestarse de la manera más agresiva posible, apelando más a una especie de estética retorica hostil y populista que a la necesidad de lograr consenso. Y es que una cosa es ser confrontacional y otra cosa es ser oposicionista a priori que es lo que veo constantemente en las declaraciones del PP. Da igual la propuesta, da igual el acontecimiento a debatir, la cuestion es hacer oposición en el sentido mas literal y burdo del concepto, renunciando a todo dialogo y negociación constructiva, quizas esa es la frase que busco para calificar la estrategia del PP: carente de constructividad. Y entonces yo no sé donde esta la estrategia que se plantean, porque me parece que subestiman a la ciudadania si piensan que concluiremos que "el más insultado es el peor", y si la idea como representantes de la clase politica en general, es que los indiferentes se comprometan, flaco favor le hacen a sus intereses, porque desde luego en los terminos en que se manifiestan no lograran ser referentes de nadie, no lograran más que el autodesprestigio que en todo caso no ha comenzado recién hoy.
Soy residente de un país en donde no puedo votar, sin embargo, eso no hace que pueda abstraerme de todos estos "dimes y te diretes" que empañan la politica española, porque al fin y al cabo aunque no es mi país, es el país donde vivo, y en lo cotidiano convivo con la información que circula a mi alrededor como todo el mundo... por si alguien dice "y a ti que te importa, no es tu gobierno", pues si lo es, aunque éste no reconozca oficialmente mi opinion, es el gobierno que gobierna el territorio que habito. Y por cierto, espero profundamente que mi pais Chile, no se contagie de este estilo de hacer politica. Europa, eterno referente, sin duda a veces deja mucho que desear.
Por Carolina B.

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